La semilla de junio: 47 anos despues.
(“… y apostamos el presente, para tener futuro; y para vivir, para vivir morimos”)Pertenecemos a una generación que no vivió la dictadura de Trujillo, ni tampoco sufrió las vejaciones que siguieron aquellos años como secuela autoritaria. Somos hijos de un tiempo en el que no tuvimos que luchar por los privilegios que tenemos, que tanto costaron a nuestros padres y abuelos.
Pero, no quiere esto decir que la generación que nos tocó deba vivir ajena a su realidad presente y obviando la deuda histórica y mucho menos nuestra responsabilidad futura. Por eso creo prudente hacer memoria de una fecha que tiene mucho significado para los que creemos que nuestro país puede ser otro; hablamos del 14 de junio de 1959.
En la mencionada fecha, un grupo de expedicionarios desembarca y aterriza en suelo dominicano para sembrar la semilla de la libertad en nuestro suelo. Vinieron decididos a decapitar la dictadura o a ofrendar sus vidas en sacrificio. Estos héroes, dejaron una huella en la historia que cobra sentido en cada conversación, en cada expresión de no dominación que a diario vivimos.
Comandados por Jiménez Moya, los expedicionarios vinieron a dejarnos un referente de dignidad, para que hoy tengamos libertades públicas y derechos respetados y sepamos que somos capaces de tener mucho más.
Muchos creen que los jóvenes somos ajenos a los procesos que nos afectan, no es cierto. La realidad es que tenemos medios y formas distintos a los que en el pasado las generaciones anteriores implementaban. Es decir, la conciencia de una juventud que sí tiene ideas, que sí tiene norte, que tiene mucho futuro, no encuentra cabida en un espacio prefabricado, sino que articula sus ideas desde otros objetivos y prioridades.
Quiero que los jóvenes nos preparemos para hacer que la democracia se renueve, que la economía se democratice, que la sociedad reciba los beneficios de la política, que los hospitales aseguren la salud y atención para cada ciudadano, que las escuelas sean el lugar donde se articule la ciudadanía. Que podamos vivir libres en un país decente como establecía el Programa Mínimo de los expedicionarios del 14 de junio.
Creo en una ciudadanía despierta, dispuesta a defender los valores de su pueblo y a luchar contra las opresiones que sufre este, que son las mismas de hace cuarenta y siete años, con otros protagonistas y métodos. Hoy tenemos otros instrumentos, contamos con mejores y más eficientes armas para defender nuestra libertad y buscar una sociedad mejor. Contamos con la tecnología, la comunicación, el acceso a la información. Hoy tenemos el reto de hacernos valer por otros medios y recomponer el espacio para dignificar los héroes de junio.
En otras ocasiones hemos dicho que nuestro país es una fuente de hombres y mujeres de honor que han sido olvidados por la historia. No permitamos que se marchite nuestra libertad. Construyamos la plataforma institucional para una sociedad más justa y democrática, tenemos las bases en nuestras gestas heroicas. Manos a la obra.
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