Sunday, November 20, 2005

Me opongo

Nadie está en capacidad de discutir la necesidad psicológica de los ciudadanos de vivir en condiciones agradables, de transitar en un ambiente organizado. La responsabilidad del gobierno es construir vías para la satisfacción de las necesidades de la ciudadanía. La sociedad debe levantar su voz, exigir que se prioricen las obras y se hagan en beneficio de los sectores olvidados, esos que llevaron al poder al actual Presidente de la República.

El gobierno dominicano debe sentarse a la mesa del diálogo con los diferentes sectores de la sociedad y dividir, en la medida de lo posible, las actividades según las necesidades de cada sector de nuestro país que a fin de cuentas deben ser el objeto de toda administración pública.

La inversión pública hacia la solución del problema eléctrico; en la construcción, remodelación y abastecimiento de los hospitales públicos; en la reducción del analfabetismo; en acueductos en los tantos lugares del país en donde no llega agua, en la construcción y reparación de carreteras en toda la geografía nacional y, finalmente, en enfrentar la delincuencia; asumir y solucionar todos los problemas de nuestra sociedad.

Consideramos que con los graves problemas sociales y económicos por los que atraviesa nuestra nación, no es tiempo de estar desviándonos del camino en nombre del progreso y en detrimento del mismo.

El gobierno está a tiempo para poner en la balanza los pro y los contra de los proyectos a los que se aboca. La ciudadanía se está pronunciando y no debemos caer en el error de gobiernos anteriores de hacerse de la vista gorda ante la voz popular. Debemos evaluar y gobernar como dijera Juan Bosch, “con los oídos puestos en el corazón del pueblo”. Preguntémonos si vale la pena emprender los proyectos que nos quieren imponer o si por el contrario debemos invertir en salud, ecuación, seguridad ciudadana, profundización de la democracia, institucionalidad de la justicia y del Estado.

La clase política debe estar en constante consulta y diálogo con el ciudadano. Debemos sentarnos en la mesa del diálogo con todos los sectores y componer un espacio de análisis verdadero de la problemática que enfrenta nuestra sociedad, para, de esta forma solucionar las calamidades; eso es progreso. Prioricemos. ¿Valdrá la pena construir un expreso para viajar a grandes velocidades por el camino hacia el ocaso de nuestra nación? Me opongo.

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